Boquilla del clarinete: cómo colocarla en la boca y cuánta boquilla tomar (sin perder control ni afinación)
Una de las dudas más frecuentes al empezar (y también al corregir vicios con el tiempo) es cuánta boquilla tomar en el clarinete. Si tomas demasiada, el instrumento puede volverse inestable, aparecer un sonido chillón y la afinación se dispara. Si tomas muy poca, el sonido se ahoga, cuesta atacar y parece que “no vibra” la caña. La buena noticia: hay un rango seguro y varias formas sencillas de comprobarlo en casa sin obsesionarte con milímetros.
Este artículo es muy práctico y va al grano. Si además quieres entender cómo encaja todo con el aire, la presión de labios y la postura general, te conviene leer también embocadura clarinete: guía completa (lo enlazo porque ahí se explica el “por qué” de cada ajuste).
La idea clave: no es una medida exacta, es un “punto de vibración estable”
Más que buscar un número fijo, piensa en esto: debes tomar la boquilla lo suficiente como para que la caña vibre con libertad, pero no tanto como para perder control. La referencia práctica suele coincidir con una zona cercana al punto donde la caña se separa claramente de la boquilla (la “punta” o tip), pero sin que tu labio quede demasiado cerca del extremo.
Colocación de la boquilla clarinete: postura básica en 20 segundos
- Dientes superiores apoyados (suavemente) sobre la parte superior de la boquilla. Si usas protector/almohadilla, mejor para estabilidad.
- Labio inferior ligeramente enrollado sobre los dientes inferiores (sin “meterlo” demasiado).
- Comisuras activas hacia dentro (como sellando), sin apretar en exceso.
- Mentón relativamente plano (evita “arrugarlo” demasiado).
- Aire constante: muchas inestabilidades que parecen “de boquilla” son en realidad de soplo irregular.
Ángulo de la boquilla clarinete: el ajuste que cambia todo
El ángulo de la boquilla influye en afinación, respuesta y facilidad del registro agudo. Como regla práctica, evita tocar con el clarinete demasiado “hacia abajo” (boquilla muy vertical) o demasiado “hacia delante” (boquilla muy horizontal). Busca una sensación de entrada cómoda donde el aire fluya sin forzar la garganta.
Un truco útil: si al subir al registro clarino te “rompe” el sonido o se vuelve estridente, revisa primero el ángulo (y luego la presión del labio). Para entender el conjunto de registros y estabilidad, te puede ayudar este artículo: Llave de registro del clarinete: cómo se usa y errores comunes.
Posición del labio inferior en el clarinete: ni almohada blanda ni mordida
El labio inferior funciona como “amortiguador” y punto de apoyo para la caña. Si lo dejas demasiado blando, el sonido pierde foco; si lo tensas o muerdes, el sonido se afina de más y la caña vibra mal.
- Objetivo: firmeza elástica (como sostener una pajita sin aplastarla).
- Señal de exceso: marcas dolorosas, fatiga rápida y agudos que chillan.
- Señal de defecto: ataques “soplaos” y sonido opaco incluso con buena caña.

¿Cuánta boquilla tomar? 3 referencias fáciles (elige una y sé consistente)
1) Referencia por “punto de vibración” (la más musical)
Coloca la boquilla y, sin apretar, toca una nota cómoda (por ejemplo Sol en el registro chalumeau). Desliza micro-milímetros (muy poco) la boquilla dentro o fuera hasta que notes:
- El sonido sale centrado sin esfuerzo.
- La nota responde rápido al ataque.
- La afinación no se dispara ni cae.
Cuando encuentres ese “punto”, quédate ahí y no lo cambies cada dos compases.
2) Marcas en la caña para saber cuánto tomar (sin obsesión)
Si te cuesta repetir siempre la misma toma, puedes hacer una pequeña marca orientativa (muy discreta) en la caña con lápiz: una línea donde suele quedar el borde del labio. No es una regla universal, pero ayuda a tener consistencia al estudiar.
Importante: la marca sirve como guía, no como “medida perfecta”. Cambiar de boquilla, caña o abrazadera modifica el equilibrio.
3) Referencia por sensación de presión (para evitar mordida)
Si tu problema habitual es apretar, adopta una toma ligeramente más conservadora (no mínima, pero sí estable) y prioriza que el control venga de:
- Comisuras firmes (sello)
- Aire constante
- Mandíbula relajada
Diagnóstico rápido: ¿tomas mucha o poca boquilla?

Señales de “sonido chillón” por tomar mucha boquilla en el clarinete
- Agudos que salen demasiado brillantes o “gritan” aunque soples suave.
- Inestabilidad: la nota “baila” o se rompe al cambiar de registro.
- Te ves obligado a morder para controlar (mal síntoma).
Señales de “sonido ahogado” por tomar poca boquilla en el clarinete
- Respuesta lenta: la nota tarda en hablar.
- Sonido apagado, con poca proyección.
- Te falta flexibilidad para tocar piano sin que se corte el sonido.
Checklist express (antes de culpar a la boquilla)
- Caña en buen estado, bien alineada y no demasiado dura para tu nivel. Si lo estás ajustando, revisa esta guía: Cómo elegir la caña para clarinete.
- Abrazadera colocada sin estrangular la caña (ni demasiado arriba ni demasiado abajo).
- Boquilla limpia (residuos cambian la respuesta).
- Alineación: la caña centrada y a ras con la punta de la boquilla (o apenas por debajo, según preferencia).
- Postura: cuello libre, hombros bajos, respiración sin tensión.
Mini-ejercicios (5 minutos) para fijar una toma estable
Ejercicio 1: ataques suaves en una nota cómoda
- Elige Mi o Sol grave.
- Haz 10 ataques con “tu” muy suave, buscando que suene al instante.
- Si falla, no aprietes: revisa que no estés tomando demasiado poca boquilla o que el aire sea insuficiente.
Ejercicio 2: crescendos y diminuendos sin cambiar la “toma”
- Sostén una nota 8–10 segundos.
- Haz un crescendo hasta mf y vuelve a p sin mover la boquilla en la boca.
- Si al bajar se apaga, probablemente estás tomando poca boquilla o perdiendo soporte de aire.
Ejercicio 3: control sin morder (el antídoto)
- Toca una escala lenta (por ejemplo de Do a Do; si necesitas apoyo: Digitación de notas del clarinete: tabla práctica).
- Concéntrate en mantener la mandíbula “pesada” y estable.
- Si notas que aprietas al subir, reduce un poco la toma o revisa el ángulo y el aire antes de apretar.
Errores comunes (y cómo corregirlos sin pelearte con el instrumento)
- Tomar “a ojo” cada vez distinto: usa una referencia (marca ligera o sensación de vibración estable) y repite.
- Compensar con mordida: si necesitas morder para controlar, casi siempre hay exceso de toma, caña demasiado blanda/dura o aire irregular.
- Ángulo extremo: pequeños cambios de ángulo afectan mucho más de lo que parece.
- Labio inferior demasiado metido: amortigua la caña y apaga el sonido; prueba menos “roll-in”.
- Buscar “más volumen” tomando más boquilla: la proyección viene más del aire y del foco que de meter más boquilla.
Si quieres profundizar
Este tema se entiende mejor cuando lo conectas con respiración, apoyo, relajación de mandíbula y control del registro. Aquí tienes el pilar del clúster: embocadura clarinete: guía completa.
Enlaces útiles (fuentes externas confiables)
- Embouchure (Wikipedia) – visión general del concepto de embocadura en instrumentos de viento.
- Vandoren (fabricante) – información general sobre boquillas y cañas (útil para entender terminología y componentes).
Más lecturas recomendadas (internas)
- Barrilete del clarinete: cómo afecta a la afinación
- Cómo estudiar clarinete: rutina y técnica
- Guía completa de digitación y producción de sonido
FAQ: dudas típicas sobre cuánta boquilla tomar en el clarinete
¿Existe una medida “correcta” universal de cuánta boquilla tomar?
No. Hay un rango habitual, pero depende de tu boquilla, tu caña, tu dentadura y tu objetivo de sonido. Lo importante es repetir una toma estable donde la caña vibre libre y controles la afinación sin morder.
¿Cómo sé si estoy tomando demasiada boquilla?
Suele aparecer un sonido más chillón, notas inestables y la necesidad de apretar para “domar” el instrumento. Si el control solo llega mordiendo, prueba a tomar un poco menos y a estabilizar con aire y comisuras.
¿Y si tomo muy poca boquilla?
Lo típico es un sonido ahogado, ataques lentos y dificultad para tocar suave sin que se apague. Prueba a sacar apenas un poco la boquilla (micro-ajuste) y mantén el aire constante.
¿El ángulo de la boquilla afecta a cuánta boquilla debo tomar?
Sí, porque el ángulo cambia cómo se apoya el labio sobre la caña y cómo entra el aire. Antes de cambiar mucho la “toma”, ajusta el ángulo hacia una posición cómoda y estable y reevalúa.
¿Puedo marcar la caña para saber cuánto tomar?
Sí, como guía de consistencia. Una pequeña marca a lápiz puede ayudarte a repetir la colocación, pero no sustituye el criterio de sonido, afinación y comodidad (especialmente si cambias de cañas o boquilla).
¿Cómo evitar morder la boquilla del clarinete?
Reparte el “control” entre comisuras firmes (sellado), mandíbula relajada y aire estable. Si sigues mordiendo, revisa si tomas demasiada boquilla o si la caña es inadecuada para tu embocadura actual.
¿Cambiar de dureza de caña cambia la cantidad de boquilla que debo tomar?
Puede cambiar tu sensación de control. Con cañas más duras, mucha gente tiende a apretar o a tomar de más para “hacerlas sonar”; con cañas muy blandas, puede aparecer chillido con exceso de toma. Ajusta en pequeños pasos y busca estabilidad.
¿Puedo tocar afinado aunque tome una cantidad “no ideal” de boquilla?
A veces sí, compensando con presión de labio, pero suele salir caro: tensión, fatiga y sonido menos libre. Mejor buscar una toma equilibrada y afinar con aire, embocadura estable y, cuando toque, ajuste del barrilete.